Los sismos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 destruyeron cerca de 190 edificios y mantienen desplegados a más de 3.300 rescatistas internacionales en las zonas cero de La Guaira y Caracas.
Foto: RRSS
Un escenario de profunda devastación enfrenta Venezuela luego del histórico doble terremoto que sacudió con violencia la zona norte y central del país. De acuerdo con el último balance oficial entregado por el Ejecutivo, la cifra de víctimas fatales ha escalado trágicamente a 1.943 personas fallecidas, más de 5.000 heridos y miles de desaparecidos, consolidándose como la peor catástrofe natural que golpea a esa nación en más de un siglo.
El fenómeno, clasificado por los expertos como un «doblete sísmico», se registró el pasado miércoles en un lapso de apenas 39 segundos. El primer movimiento telúrico tuvo una magnitud de 7,2 Mw con epicentro en San Felipe (estado de Yaracuy), seguido de inmediato por un segundo evento aún más potente de 7,5 de magnitud. Los sismos, que sumaron una duración total de casi tres minutos, provocaron el pánico generalizado y se sintieron con fuerza incluso en zonas fronterizas de Colombia.
Zonas cero y magnitud de los daños
El Estado de La Guaira ha sido declarado formalmente como «zona de desastre natural», registrando el mayor impacto de la destrucción junto a populosas urbanizaciones del Distrito Capital y Caracas (como Altamira y Los Palos Grandes). El catastro gubernamental arrojó un total de 855 edificios gravemente afectados, de los cuales 189 sufrieron un colapso estructural total, dejando atrapadas a cientos de personas y forzando a más de 5.800 familias a evacuar hacia refugios improvisados.
Las pérdidas económicas preliminares han sido estimadas en 6.700 millones de dólares por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), debido a la destrucción de viviendas, infraestructuras de transporte y el colapso del suministro de agua y luz, los cuales la red pública ha logrado levantar gradualmente en un 68% y 75% respectivamente. A la tragedia se suma la angustia por las réplicas, registrándose más de 600 movimientos secundarios —incluyendo sismos de magnitud 4,6 y 5,1 en las últimas horas— que obligaron a suspender temporalmente servicios básicos como el Metro de Caracas por riesgo de derrumbe.
Respuesta gubernamental y despliegue internacional
Frente a la catástrofe, el Gobierno de Venezuela ordenó el despliegue inmediato de las Fuerzas Armadas y de la red de Protección Civil. Desde el palacio presidencial informaron la conformación urgente de un comité técnico-científico integrado por universidades y colegios de ingenieros, el cual aplicará un «sistema de semáforo» (rojo, amarillo y verde) para evaluar qué edificaciones son seguras y cuáles corren riesgo inminente de desplome.
Asimismo, las autoridades agradecieron la masiva ola de solidaridad internacional. Actualmente, un contingente de 3.319 rescatistas extranjeros equipados con brigadas caninas y vehículos especializados provenientes de Chile, México, España, El Salvador, Suiza, Ecuador y Colombia, entre otros países, trabajan incansablemente contra el reloj removiendo escombros en Tanaguarena y otras zonas afectadas para hallar sobrevivientes, en medio de una emergencia humanitaria que requerirá años de reconstrucción.
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