Con un despliegue de maquinaria pesada y personal militar en el sector de Chacalluta, el mandatario dio el vamos a la construcción de barreras físicas. Esta semana la gira se extenderá a la región, con foco en el cierre de pasos no habilitados en Ollagüe.
Foto: RRSS
La crisis migratoria y la seguridad fronteriza se instalaron definitivamente en el corazón de la agenda presidencial. Este lunes, el Presidente José Antonio Kast aterrizó en la Región de Arica y Parinacota para monitorear en terreno las primeras faenas de su promesa de campaña: la construcción de zanjas y barreras físicas para frenar el ingreso irregular.
Las imágenes del despliegue son elocuentes: múltiples retroexcavadoras y maquinaria pesada del Ejército ya trabajan en la remoción de tierra en sectores críticos de la frontera, bajo la estricta vigilancia de efectivos militares desplegados en la zona de hitos. Las obras buscan crear obstáculos físicos infranqueables para vehículos y caravanas que intentan burlar los controles oficiales.
Rumbo a la Región de Antofagasta
Sin embargo, el despliegue no se detendrá en la «Puerta Norte». Según información confirmada, el mandatario extenderá su gira hacia la Región de Antofagasta entre este martes y miércoles. Uno de los puntos críticos será la comuna de Ollagüe, zona que el diputado Sebastián Videla confirmó como pieza fundamental del «Plan Escudo Fronterizo».
La intervención en nuestra región no solo contempla la construcción de zanjas, sino también el cierre definitivo de pasos no habilitados que son utilizados por bandas criminales para el tráfico de personas y el contrabando de vehículos robados.
«Ollagüe también será considerada dentro de las intervenciones. Buscamos enfrentar con mayor fuerza el ingreso irregular y la acción de bandas delictuales», señaló el parlamentario Videla, destacando que la medida responde a una demanda histórica de los habitantes que viven en la primera línea de la frontera.
Se espera que durante su estancia en la región, el Presidente Kast se reúna con autoridades locales y altos mandos de las fuerzas de seguridad para evaluar la logística de las obras en terrenos de geografía compleja.
La visita ya genera reacciones divididas: mientras sectores ciudadanos valoran la «mano dura» frente al descontrol migratorio, expertos cuestionan la efectividad a largo plazo de las barreras físicas en una frontera tan extensa y porosa.
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