La ecóloga marina e investigadora de la Universidad de Antofagasta, Maritza Malebrán, explicó el fenómeno y entregó recomendaciones ante un avistamiento.
Foto: Universidad de Antofagasta.
La costa de la Región de Antofagasta no es solo paisaje, con el tiempo se ha consolidado como una de las zonas más relevantes del norte del país para el tránsito y alimentación de grandes cetáceos, así lo destacó Maritza Malebrán, ecóloga marina e investigadora de la Universidad de Antofagasta (UA), quien explicó que la zona funciona como una «estación de servicio». donde las ballenas recargan energía antes de seguir sus rutas migratorias.
Según detalló la especialista, la diversidad en nuestras aguas es sorprendente ya que se pueden avistar a la Ballena Fin de forma permanente durante todo el año, a la Ballena Jorobada en regulares ocasiones, las Ballenas Azul y Franca Austral de formas ocasionales, destacando la azul como el animal más grande del planeta. Del mismo modo se pueden apreciar delfines oscuros, nariz de botella, marsopas e incluso orcas y delfines de Risso de forma estacional.
Algunos sectores como la Bahía de San Jorge y la Península de Mejillones son especialmente atractivos debido a la corriente de Humboldt, fenómeno que hace aflorar aguas ricas en nutrientes, generando una abundancia de krill y anchoveta, alimentos esenciales para estos mamíferos.
Frente a la presencia de cetáceos, la investigadora de la UA entregó recomendaciones clave para pescadores y navegantes:
- Distancia mínima: La normativa exige mantenerse al menos a 100 metros del animal.
- Motor en neutro: Si la ballena aparece de forma sorpresiva y está muy cerca, se debe poner el motor en neutro y esperar a que ella se aleje.
- Evitar el estrés: Acercarse demasiado puede provocar cambios bruscos en su conducta y causar accidentes o golpes con sus aletas y cola.
- Cuidado con las redes: Es vital retirar las artes de pesca cuando no se usen para evitar enmallamientos fatales (el llamado «arte fantasma»).
Ante un avistamiento, Malebrán fue enfática en señalar que no hay que intervenir directamente y ante un hallazgo, se debe avisar de inmediato a SERNAPESCA o a la Autoridad Marítima entregando la ubicación exacta, ya que una ayuda mal ejecutada puede ser más dañina.
«La presencia de ballenas en nuestras costas es un privilegio, pero también un llamado a protegerlas», concluyó la investigadora, alertando además sobre el impacto del ruido de motores y la basura plástica en el océano.
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