Lo que comenzó como una pelea de cancha terminó en una balacera por la costanera. Un motorista chileno acribilló a corta distancia a la víctima en un semáforo tras ser perseguida desde un complejo deportivo. El tribunal lo condenó a 15 años de cárcel, mientras que su cómplice venezolano recibió 4 años por disparar en el recinto deportivo.
Foto: Archivo.
A cumplir tras las rejas condenas de cuatro y 15 años fueron sentenciados un ciudadano chileno y un venezolano, luego de que el Tribunal Oral de Antofagasta decretara su culpabilidad en un cinematográfico y violento ataque armado que casi le cuesta la vida a un hombre en agosto de 2024, tras finalizar un partido de fútbol en unas canchas del sector norte de la capital regional.
Toda la secuencia comenzó como una discusión de cancha que rápidamente escaló a una riña entre jugadores en un complejo deportivo, donde en medio de la disputa, el condenado venezolano, de iniciales N.J.V.L., extrajo un arma de fuego desde el interior de un vehículo y comenzó a disparar. Aunque no dio en el blanco, la víctima se asustó y huyó rápidamente en su propio automóvil con rumbo hacia el sur por la costanera.
Sin embargo, la pesadilla estaba lejos de terminar. Al llegar al semáforo de la Avenida Edmundo Pérez Zujovic con Nicolás Tirado, el conductor fue alcanzado por el segundo agresor, un chileno identificado como M.B.J.V., quien se movilizaba en una motocicleta. Sin titubear, el motorista se posicionó al costado del auto y le disparó a quemarropa, provocándole heridas de gravedad en diversas partes del cuerpo.
Aún ensangrentada y malherida, la víctima logró avanzar un par de cuadras en su vehículo hasta que perdió el conocimiento y terminó estrellándose contra un poste a la altura de la calle Azufre, donde fue rescatada de urgencia y trasladada al Hospital Regional.
Por la brutalidad del ataque y las pruebas presentadas en el juicio, el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Antofagasta aplicó mano dura. El ciudadano venezolano fue sentenciado a 4 años de cárcel efectiva por el delito de disparos injustificados. Por su parte, el sicario de la motocicleta se llevó la peor parte: recibió una pena de 10 años de cárcel por homicidio frustrado y 5 años más por porte ilegal de arma de fuego, sumando un total de 15 años de presidio efectivo, a quienes se les abonará el tiempo que ya pasaron en prisión preventiva.
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