Con solo dos años de carrera internacional, la joven antofagastina ya es la número 13 del mundo en categoría junior. Hoy, mientras se prepara para el Mundial en Perú, se convirtió en la embajadora de la campaña de Antofagasta Minerals "El orgullo de ser de Antofagasta".
Foto: AMSA
Hay nombres que están escritos para hacer historia y el de Rocío Muñoz Soto es uno de ellos. Nacida y criada en el sector norte de nuestra ciudad, exalumna del Netland School y la menor de siete hermanos, la «Chío» pasó de jugar básquetbol en silla de ruedas a convertirse, en tiempo récord, en una de las mejores tenistas junior del planeta.
Su consagración definitiva llegó en los Juegos Parapanamericanos de Santiago 2025, donde a pesar de enfrentar una grave infección renal que la mantuvo hospitalizada en plena competencia, Rocío saltó a la cancha con fiebre y dolores para disputar el tercer lugar. «Con mucho corazón logré el bronce para Chile», recuerda la deportista sobre aquel punto ganador que aún la hace emocionar hasta las lágrimas en sus redes sociales.
Desde este 2026, Rocío asume un nuevo y especial desafío: ser la embajadora de la campaña «El orgullo de ser de Antofagasta», impulsada por Antofagasta Minerals. Para ella, este nombramiento es un honor que lleva a cada torneo internacional. «Antofagasta es mi hogar… cuando hablo con otros jugadores les cuento del clima, los atardeceres y lo primero que les muestro es La Portada y las playas», comenta con orgullo.
Este miércoles 4 de marzo, Rocío inicia su participación en Lima, Perú, junto a la selección chilena para buscar un cupo en el BNP Paribas World Team Cup, el mundial donde solo llegan los 12 mejores países. Este año marca su debut en el circuito adulto, con una ambiciosa gira que incluye torneos en Brasil, Colombia, Estados Unidos y Canadá. Su meta es clara: terminar el año como la número 2 de Chile y asegurar su lugar en los próximos Parapanamericanos de Lima.
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