Entre globos blancos, velas y la emotiva despedida de mariachis, la comunidad del sector norte se unió para exigir justicia. Desde la Fundación “Yo Soy Autismo” denuncian que el Estado no garantiza el acompañamiento real para familias con niños no verbales.
Foto: Cedido
Una noche marcada por el dolor profundo y la indignación fue la que se vivió en el frontis de la vivienda de la menor de 4 años y 9 meses que falleció el pasado martes.
Cientos de vecinos de Antofagasta se reunieron para despedir a la pequeña en una velatón que incluyó globos blancos, velas y la inesperada serenata de un grupo de mariachis, reflejando el cariño de una comunidad que quedó en shock tras conocerse que la niña presentaba lesiones atribuibles a terceros.
El caso ha puesto el foco en la madrastra de la menor, de iniciales N.P., cuya detención fue ampliada hasta este sábado. Ella compartía el cuidado de la pequeña con el padre biológico, quien mantenía la custodia tras el sensible fallecimiento de la madre de la niña hace un tiempo.
La deuda con el Espectro Autista
Más allá de los ribetes judiciales, la tragedia ha desnudado las profundas carencias en el sistema de apoyo para familias con menores con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Mario Cortés, fundador de la Fundación «Yo Soy Autismo», enfatizó que la condición no verbal de la menor hacía aún más crítico un acompañamiento que el Estado hoy simplemente no garantiza.
«Es muy complejo no tener las herramientas para comunicarse con un niño no verbal. Ahí están las carencias y la necesidad de que el Estado haga carne la Ley de Autismo. Hoy los derechos de acompañamiento durante todo el ciclo vital no son una realidad, y las familias enfrentan estas situaciones en un abandono absoluto», manifestó Cortés.
Se espera que la audiencia de formalización este fin de semana entregue mayores luces sobre las responsabilidades en este caso, mientras las velas siguen encendidas en el sector norte como promesa de que la muerte de la pequeña no quedará impune.
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