Un nuevo ataque atribuido al crimen organizado dejó a 357 hogares sin energía eléctrica. Delincuentes derribaron infraestructura en el kilómetro 1.422 para sustraer cables, quienes huyeron tras advertir la presencia de Carabineros. CGE estima que el servicio definitivo se repondrá recién al mediodía de este viernes.
Foto: CGE
Una madrugada de sabotaje e indignación vivió la localidad de Baquedano, donde alrededor de las 02:41 horas un grupo de delincuentes derribó 12 postes de media tensión -a la altura del kilómetro 1422 en plena Ruta 5 Norte- para intentar sustraer conductores eléctricos, ilícito que fue interrumpido por patrullajes preventivos de Carabineros, que provocaron la huida de los antisociales.
La Directora Regional de la SEC, Jessica Poblete, detalló el impacto del ataque: «Como consecuencia de este ilícito, se encuentran 357 usuarios de CGE sin energía eléctrica en la localidad de Baquedano. La empresa dispuso la operación de un grupo electrógeno como medida de emergencia mientras duren los trabajos, que se estima terminen mañana al mediodía».
Por su parte, la alcaldesa de Sierra Gorda, Adriana Rivera, manifestó «Lamento profundamente lo ocurrido… este tipo de actos delictuales perjudican gravemente a nuestros vecinos y dañan la infraestructura esencial. Esperamos que los responsables sean identificados y condenados».
ESTRATEGIA CONTRA EL CRÍMEN ORGANIZADO.
El Seremi de Seguridad Pública, Jorge Cortés-Monroy, explicó a Antofagasta Al Día cómo se está persiguiendo a estas bandas especializadas: «Hemos creado un comité operativo dentro del Consejo de Crimen Organizado Regional para abocarnos al estudio y coordinación con las policías. Dividimos la región en sectores; en el sector norte, la investigación está a cargo del OS9 de Carabineros, quienes ya han tenido resultados positivos durante el 2025».
A pesar de que este es el primer episodio del 2026, la situación no es nueva. Durante el año pasado, la zona de Baquedano y Sierra Gorda fue blanco constante de bandas que han llegado incluso a afectar instalaciones críticas como las de Cerro Paranal o el nuevo observatorio Armazones.
La reiteración de estos ataques pone en jaque la seguridad de una comuna que, una vez más, paga los costos del mercado negro del cobre.
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