La Fiscalía de Alta Complejidad reveló el descarado esquema de lavado de dinero de la exfuncionaria, quien durante casi una década desvió pensiones y recaudaciones para pagar lujos y tarjetas personales.
Foto: AAD
Una sospecha administrativa terminó revelando un millonario desfalco que se extendió por casi una década al interior del Hospital Regional de Antofagasta, caso en el que la fiscalía logró reformalizar la investigación contra la extesorera del recinto, quien entre 2015 y 2024 se habría apoderado de una cifra cercana a los $120 millones de pesos.
Lo más crudo del caso es el origen del dinero, proveniente de fondos correspondientes a la recaudación de cajas y, principalmente, a las pensiones de pacientes psiquiátricos que viven de forma permanente en el hospital.
El fiscal jefe de Antofagasta, Cristian Aguilar, entregó detalles del rastreo bancario que dejó al descubierto a la imputada. Según la indagatoria, la mujer utilizaba un sistema de triangulación para ocultar el rastro del dinero ilícito, en el que el dinero sustraído caía preferentemente en su Cuenta RUT del BancoEstado.
Desde ahí, realizaba múltiples transferencias entre distintas instituciones financieras para «limpiar» el origen de las lucas, destinando el botín al pago de tarjetas de crédito, líneas de crédito, compras personales y transferencias a terceros.
«La audiencia incorporó datos contables a los cuales hemos ido accediendo y que nos permitirían acreditar los hechos por los cuales ya estaba formalizada», explicó el fiscal Aguilar.
La exfuncionaria se encuentra formalizada desde octubre de 2024 por los delitos de malversación de caudales públicos y lavado de activos, sin embargo, los nuevos antecedentes aportados por la Fiscalía de Alta Complejidad refuerzan la tesis de una incompatibilidad patrimonial evidente, donde los lujos y pagos de la mujer no cuadraban bajo ningún punto de vista con su sueldo de funcionaria pública.
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