Tras 20 días de talleres y recreación, 130 niños de la provincia finalizaron la versión n°24 del programa estival de Junaeb. Autoridades resaltaron el impacto positivo en el desarrollo socioemocional y la seguridad de los estudiantes
Foto: Junaeb Antofagasta
Con una emotiva ceremonia que marcó el fin de 20 días de actividades, se dio por clausurada la 24° versión de las Escuelas de Verano de Junaeb en Calama y María Elena, donde este año el programa acogió a 130 niños y niñas, finalizó con un balance positivo centrado en la seguridad, la alimentación y el bienestar socioemocional de los menores.
El Seremi de Educación, Alonso Fernández, destacó que estas escuelas abiertas son mucho más que un espacio de juego: «Es una muestra concreta de cómo el Estado acompaña a las familias, asegurando espacios de bienestar pero también profundamente formativos, entregando alimentación y protección».
Por su parte, Alejandra Pizarro, representante de la institución, valoró la alta convocatoria: «Tuvimos talleres, iniciativas artísticas y baile donde los niños pudieron fortalecer lazos. Es muy grato verlos con una sonrisa, disfrutando de actividades que esperan año a año».
Desde el municipio de Calama, Alejandro Quezada agradeció la confianza depositada para ejecutar este proyecto emblemático. «Buscamos beneficiar a niños que quizás en este periodo no tienen la posibilidad de salir de vacaciones. Aquí pasan sus días en un espacio seguro y con sana convivencia», puntualizó.
El éxito de esta versión deja la vara alta para lo que serán las escuelas de invierno, reafirmando que, en la Región de Antofagasta, la protección y el desarrollo de la infancia no se toma vacaciones.
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